Juan Carlos Velasco: Innovación Educativa y Compromiso Social Desde el CECyTEM

Hay trayectorias que no se explican únicamente por los cargos ocupados, sino por la forma en que se construyen. La de Juan Carlos Velasco Procell es una de ellas: una historia que inicia en el sector empresarial, se fortalece en el ámbito jurídico y evoluciona en el servicio público, siempre con un hilo conductor claro: generar impacto real en su entorno.

Desde sus primeros años en el mundo de los negocios, entendió que los resultados no son producto de la casualidad, sino de la disciplina, la estrategia y la capacidad de escuchar. Esa visión, forjada en la operación diaria y el contacto directo con las personas, se convirtió en la base de su estilo de liderazgo.

Su formación como Licenciado en Derecho, sumada a su especialización en justicia penal y su preparación internacional en Marketing Político por la Universidad de Murcia, España, le permitió integrar una perspectiva moderna: entender a la sociedad, comunicar con propósito y diseñar soluciones con sentido ético.

En el servicio público, su paso por distintas responsabilidades ha estado marcado por la construcción de vínculos, la coordinación de esfuerzos y una visión institucional que trasciende lo inmediato. Hoy, al frente del CECyTEM, esa experiencia converge en un reto mayor: transformar la educación en una herramienta viva, capaz de responder a los desafíos actuales.

Más allá de los indicadores, su apuesta es clara: formar jóvenes con pensamiento crítico, con herramientas reales y con un profundo sentido de responsabilidad social. Porque, en su visión, la educación no solo abre puertas, también define el rumbo de una sociedad.

Entrevista

A lo largo de tu trayectoria, hay una constante: la cercanía con las personas. ¿En qué momento entendiste que ese sería tu eje de trabajo?
Desde el inicio. Cuando trabajas en contacto directo con la gente, entiendes que las decisiones no son números, son historias. Ahí comprendí que cualquier proyecto, ya sea empresarial o público, debe tener como centro a las personas.

Has transitado por el sector empresarial, jurídico y público. ¿Qué te enseñó cada etapa sobre el liderazgo?
Que el liderazgo no es una posición, es una responsabilidad. El sector empresarial me enseñó eficiencia; el jurídico, estructura y legalidad; y el servicio público, sensibilidad. Hoy entiendo que liderar es equilibrar esos tres elementos.

En un contexto donde la educación enfrenta grandes retos, ¿qué significa innovar realmente?
Innovar no es solo incorporar tecnología, es cambiar la forma de pensar. Es cuestionar lo establecido, adaptar la enseñanza a la realidad y preparar a los jóvenes no solo para un empleo, sino para la vida.

¿Qué te gustaría que un estudiante del Cecytem recuerde años después de su formación?
Que tuvo herramientas, pero también confianza. Que encontró un espacio donde pudo desarrollarse, equivocarse y crecer. La educación debe dejar huella, no solo conocimientos.

Hablas de compromiso social como parte esencial de la educación. ¿Cómo se traduce eso en acciones concretas?
En vinculación con la comunidad, en proyectos que impacten su entorno y en formar jóvenes conscientes de su papel en la sociedad. No queremos solo egresados, queremos ciudadanos comprometidos.

En lo personal, ¿qué te sigue moviendo después de tantos años de trayectoria?
La posibilidad de generar cambios. Saber que cada decisión puede abrir oportunidades para alguien más es una motivación constante.

Si tuvieras que definir el momento actual de tu vida profesional en una palabra, ¿cuál sería y por qué?
Responsabilidad. Porque hoy tengo la oportunidad de incidir en la formación de miles de jóvenes, y eso implica actuar con visión, compromiso y sentido humano.

En un momento donde la educación exige evolución constante, el liderazgo de Juan Carlos Velasco Procell apuesta por algo más profundo que la innovación: la construcción de sentido. Su visión no se limita a modernizar estructuras, sino a transformar la manera en que las nuevas generaciones entienden su papel en el mundo.

Desde el Cecytem, su trabajo se proyecta como una plataforma de oportunidades, pero también como un espacio donde se forman ciudadanos conscientes, capaces de incidir en su entorno con responsabilidad y visión. Porque al final, más allá de los cargos y los logros, su historia confirma una idea esencial: cuando la educación se guía por el compromiso social y el liderazgo con propósito, no solo forma profesionistas… forma el futuro.