

FABIOLA ALANÍS: GOBERNAR ES CUMPLIR
En Michoacán, la voz de Fabiola Alanís se ha convertido en referente de liderazgo público y compromiso social. Con más de dos décadas de experiencia en el servicio estatal y federal, su carrera está marcada por resultados tangibles y por una convicción clara: la política pública debe transformar realidades.
Originaria de Ciudad Hidalgo, es economista por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, maestra en Ciencias Políticas por la Universidad Laval en Canadá y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana. Su sólida formación académica se ha traducido en acción política profunda, con una visión que cruza lo técnico y lo humano.

Trayectoria en el servicio público
Alanís inició en áreas de planeación y desarrollo económico, donde comprendió que el crecimiento no es un concepto abstracto: se traduce en empleo, mercados que funcionan y familias con ingresos.
Durante su gestión como Directora del Empleo en la SEDECO, Michoacán recibió tres premios nacionales consecutivos, reflejo de una política seria y bien diseñada. Más adelante, al frente de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres, impulsó el programa Palabra de Mujer, reconocido por el PNUD, que demostró cómo la inclusión financiera fortalece comunidades y transforma vidas.
Liderazgo federal y aportaciones
En el ámbito federal, Fabiola Alanís fue comisionada nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM). Desde ahí impulsó declaratorias de Alertas de Violencia de Género y coordinó la creación del Protocolo Nacional de Atención Integral para niñas, niños y adolescentes en condición de orfandad por feminicidio, una deuda histórica del Estado mexicano.
“Las Alertas no son un instrumento político, son mecanismos de emergencia para proteger vidas”, afirma. Su estilo de ejercer autoridad se basa en claridad y fundamento: decisiones bien argumentadas que responden a un propósito ético.

Congreso y reformas estructurales
Hoy, como diputada local y coordinadora del grupo parlamentario de Morena, lidera la Junta de Coordinación Política del Congreso de Michoacán. Bajo su conducción se aprobó la reforma constitucional en materia de igualdad sustantiva, que garantiza paridad salarial, refuerza el deber estatal de erradicar la violencia contra las mujeres y crea una Fiscalía especializada en delitos de género.
Ha fortalecido el Parlamento de Mujeres, un espacio deliberativo donde ciudadanas de distintas regiones presentan propuestas sobre salud, seguridad, trabajo y autonomía económica. “El poder tiene sentido si se convierte en herramienta de transformación social”, enfatiza.
Entrevista con Fabiola Alanís
Con más de dos décadas de experiencia en el servicio público estatal y federal, Fabiola Alanís ha construido una trayectoria marcada por resultados, trabajo técnico y una convicción clara: la política pública debe mejorar de manera concreta la vida de las personas. En esta conversación con Revista D mx, repasa los momentos clave de su carrera y comparte su visión sobre el presente y el futuro de Michoacán.
A lo largo de su carrera ha ocupado cargos estratégicos en el gobierno estatal y federal. ¿Cómo definiría su trayectoria en el servicio público?
FA: Ha sido una trayectoria de trabajo constante y de aprendizaje permanente. He tenido la oportunidad de servir desde distintos espacios —planeación, desarrollo económico, empleo, igualdad sustantiva, atención a la violencia— y en todos ellos he procurado que las decisiones públicas tengan impacto real. Nunca he entendido el servicio público como un espacio de protagonismo, sino como una responsabilidad para cumplir y responderle a la gente.

Sus primeros cargos estuvieron vinculados a la planeación y al desarrollo económico. ¿Qué le dejaron esas etapas?
FA: La planeación te obliga a pensar en el largo plazo y a entender que nada funciona sin orden y objetivos claros. En la SEDESO y posteriormente en la SEDECO comprendí que el desarrollo económico no es un concepto abstracto: se traduce en empleo, en mercados que funcionan, en familias que tienen ingresos. Esa experiencia fue fundamental para entender cómo se conectan la política social y la economía.
Durante su gestión como Directora del Empleo en la SEDECO, Michoacán recibió reconocimientos nacionales. ¿A qué atribuye esos resultados?
FA: A una política de empleo seria y bien diseñada. No se improvisó. Se construyeron programas con base en datos, se fortaleció la vinculación con el sector productivo y se apostó por generar empleos formales. Los tres premios nacionales consecutivos reflejaron que cuando hay estrategia y coordinación, los resultados llegan.
Más adelante encabezó la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres. ¿Qué significó esa responsabilidad?
FA: Fue una de las etapas más exigentes y más satisfactorias. Impulsamos políticas que buscaron la autonomía económica de las mujeres, no solo apoyos temporales. El programa Palabra de Mujer, reconocido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, demostró que la inclusión financiera transforma vidas y fortalece comunidades.
En el ámbito federal, su trabajo estuvo ligado a la atención de la violencia contra mujeres, niñas y adolescentes. ¿Cuál considera su principal aportación?
FA: Haber contribuido a la creación del Protocolo Nacional de Atención Integral para niñas, niños y adolescentes en condición de orfandad por feminicidio. Era una deuda histórica del Estado mexicano. Pasar del discurso a una política pública integral fue un paso decisivo para reconocer y atender una de las consecuencias más dolorosas de la violencia.

Como titular de la CONAVIM impulsó declaratorias de Alertas de Violencia de Género en varios estados. ¿Qué implicó ese trabajo?
FA: Implicó firmeza, rigor técnico y mucha responsabilidad institucional. Las Alertas no son un instrumento político, son mecanismos de emergencia para proteger vidas. Mi responsabilidad fue garantizar que se activaran con sustento, coordinación y compromiso real con las víctimas.
¿Cómo se ejerce autoridad en temas tan sensibles sin caer en confrontaciones?
FA: Con claridad y con fundamento. La autoridad se construye cuando las decisiones están bien argumentadas y responden a un propósito ético. No se trata de imponer, sino de conducir procesos con seriedad y respeto institucional.
Hoy, desde el Congreso de Michoacán, ¿cómo se refleja toda esa experiencia acumulada?
FA: Se refleja en una visión integral. Entiendo que cada ley, cada presupuesto, tiene efectos reales en la vida de las personas. Mi experiencia en el Ejecutivo, tanto estatal como federal, me permite evaluar las decisiones legislativas con responsabilidad y sentido social.
Se le reconoce como una funcionaria que cumple y evita el protagonismo. ¿Es una convicción personal?
FA: Sí. Creo que el protagonismo desgasta a las instituciones. El servicio público requiere constancia, seriedad y resultados. Prefiero que hablen los hechos y no las estridencias.

¿Qué necesita hoy Michoacán para consolidar una transformación duradera?
FA: Garantizar coordinación y continuidad con el proyecto de país que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Que implica atender las causas de fondo, fortalecer la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y mantener una visión de justicia social que no excluya a nadie. Michoacán tiene una enorme riqueza social y cultural; nuestra responsabilidad es acompañarla con políticas públicas eficaces y cercanas a la gente.
¿Qué papel deben jugar las mujeres con experiencia en la vida pública del estado?
FA: Un papel central. Las mujeres no solo aportamos sensibilidad social, también capacidad técnica, experiencia y visión estratégica. Hoy se necesitan liderazgos firmes, preparados y responsables, capaces de enfrentar contextos complejos con serenidad y decisión.
Para cerrar, ¿cómo define su forma de servir a Michoacán?
FA: Con responsabilidad, con resultados y con profundo respeto por la gente. Gobernar y legislar es cumplir, y cumplir es transformar realidades. No podemos, ni debemos, fallar a la gente.

Gobernar es cumplir no es solo el título de esta edición: es la síntesis de una trayectoria que demuestra que la política pública puede ser sinónimo de responsabilidad, resultados y transformación social.
La historia de Fabiola Alanís nos recuerda que el servicio público no se mide en discursos, sino en hechos. Desde la planeación económica hasta la defensa de los derechos de las mujeres, desde la creación de protocolos nacionales hasta la conducción del Congreso de Michoacán, su trabajo ha estado marcado por una constante: cumplir para transformar.









